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Conexión y contraargumentación. Análisis contrastivo español – italiano

Eugenia SAINZ

Como pone de manifiesto el análisis semántico comparado, no existe nunca una equivalencia total entre los marcadores de las distintas lenguas, ni siquiera entre dos lenguas afines como el italiano y el español. Los marcadores, unidades lingüísticas invariables cuya función es la de guiar las inferencias que se producen en la comunicación y de facilitar, en consecuencia, el proceso cognitivo de interpretación, no reflejan una dinámica de procesamiento de datos común a la especie humana, sino que remiten a estrategias conectivas, informativas y argumentativas específicas de cada lengua. De ahí – como han sabido poner de manifiesto los primeros estudios sobre la argumentación de Ascombre y Ducrot (1983) y como ha subrayado en diversas ocasiones Portolés (2004: 330-331) – la necesidad de estudiar cada lengua en sí misma sin considerar ninguna de ellas como reflejo de una única realidad mental.

Pues bien, pese a lo que las apariencias pudieran llevar a pensar, son muchas y de variado origen las diferencias entre los marcadores discursivos del italiano y del español. Las diferencias obedecen a motivos gramaticales (distinto grado de gramaticalización o distinta categoría gramatical; es el caso, por ejemplo, de pero frente a però: conjunción en español, adverbio en italiano); a motivos pragmáticos (distinto registro, distinta frecuencia de uso, distinta variedad discursiva: piénsese, por ejemplo, en el marcador recapitulativo español en suma, característico del discurso escrito, frente a al equivalente italiano insomma, omnipresente en la conversación coloquial), pero, sobre todo, a motivos semánticos, que remiten a diferencias en el significado procedimental codificado de las partículas comparadas.

El análisis contrastivo revela, de hecho, que el español y el italiano codifican de forma diversa el proceso inferencial o, lo que es lo mismo: el español codifica ciertos procesos inferenciales que el italiano obtiene pragmáticamente o viceversa. Con frecuencia, lo que en una lengua es un marcador (es decir, un significado codificado, por ejemplo, con todo), en la otra no es sino un sentido de habla ligado a un contexto concreto.

Tampoco la característica polifuncionalidad del marcador discursivo, es decir, su capacidad de actualizarse en múltiples sentidos, encuentra necesariamente reflejo en otra lengua: los sentidos de un único marcador se distribuyen normalmente entre marcadores distintos; de ahí la parcialidad de toda equivalencia binaria entre marcadores de lenguas diferentes. Sostener la equivalencia interlingüística de binomios como es decir / cioè, también / anche, por tanto / quindi, en suma / insomma, en efecto / infatti, infine / en fin, anzi / es mejor, por poner algunos ejemplos, implica la exclusión de todos aquellos sentidos que no se adecuan al modelo.

Por último, las diferencias en el proceso de codificación legitiman, a su vez, esquemas inferenciales diferentes, idiosincráticos de cada lengua y no necesariamente extrapolables. Así, por ejemplo, el marcador aditivo escalar español es más pasa al italiano tranformado en uno de los sentidos de habla del reformulador explicativo italiano anzi. Del mismo modo, dos de los sentidos del conector consecutivo español pues pasan al italiano con los marcadores contraargumentativos italianos invece y ma. Esto significa que lo que en español se interpreta como conexión aditiva, en italiano no es sino una variante de la función discursiva de reformulación: lo que en español se interpreta como consecuencia, en italiano se percibe como un movimiento de contraste y oposición. El espejismo de la semejanza interlingüística (espejismo que quizás pueda explicar — al menos en parte — la casi total ausencia de estudios contrastivos), no hace sino esconder la sistemática y desorientadora parcialidad de las equivalencias.

Desde el punto de vista teórico y epistemológico, fundaremos nuestro análisis en la Teoría de la Argumentación en la Lengua de Ascombre y Ducrot (1983), en la teoría semántica de Grice (1975), en la teoría de la relevancia de Sperber y Wilson (1986) y en el desarrollo del concepto de implicatura de la escuela neogriceana (Levinson, 2000). Sostenemos la hipótesis que atribuye al marcador un significado procedimental (Blakemore, 1987, 1989, 1996), es decir, el significado entendido como conjunto de instrucciones semánticas que orientan el procesamiento de la información y la elaboración de implicaturas convencionales.

Desde este punto de vista, aprehender un significado equivale a identificar todas las instrucciones semánticas inscritas en el significado de una partícula; la comparación interlingüística, a su vez, ha de considerar – contrastivamente – todas y cada una de dichas instrucciones para poder evaluar cuáles son compartidas por ambos marcadores y cuáles, en cambio, son específicas de sólo uno de ellos. A una semejanza sólo parcial de significados le corresponde inevitablemente un comportamiento discursivo sólo en parte semejante, cuya comprension exige el estudio particularizado del modo en que tiene lugar en cada caso la interacción entre codificación (implicaturas convencionales) e inferencia (implicaturas conversacionales generalizadas y particularizadas).

Pues bien, en el marco teórico y metodológico descrito, dedicaremos la comunicación al estudio de la clase de los conectores contrargumentativos, con particular atención al análisis contrastivo del significado y funcionamiento de los marcadores ora / ahora bien y però / sin embargo. Como base de datos, partimos de un vasto corpus, constituido por los errores de los estudiantes de la licenciatura en Lingue e Letterature Moderne e Contemporanee (LLMCO) de la Università Ca’ Foscari de Venecia.

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