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Por qué en efecto no es lo mismo que en effet o un ensayo de su descripción semántica

Carlota PIEDEHIERRO

La ausencia de un significado equivalente entre marcadores que presentan un mismo significante (v.gr. it. insomma vs. esp. en suma) o un sentido a veces similar (v.gr. fr. mais vs. esp. pero) ha sido puesta de manifiesto en muchos trabajos de orientación contrastiva que alertan sobre los peligros de interferencias entre formas afines, especialmente en discursos traducidos o de aprendices de segundas lenguas. El problema de dar cuenta de que dos marcadores que presentan gran parecido formal no son, sin embargo, equivalentes semánticamente, se halla estrechamente ligado al de cómo determinar y definir su significado, pues a veces es difícil explicar por qué dos signos que aparentemente poseen la misma fuerza ilocutiva y “sirven para lo mismo” en dos lenguas próximas no resultan, sin embargo, conmutables en los mismos contextos de aparición.

Este es el caso de los marcadores discursivos objeto de la presente comunicación, el español en efecto y su supuesto equivalente francés en effet los cuales, pese a haber sido presentados como equivalentes en algunos trabajos, no son siempre intercambiables:

    (1) Interdire complètement le tabac me parait être une décision qui demande réflexion ; en effet, cette décision pourrait avoir des répercutions inattendues.

    (2) # Pienso que prohibir completamente el consumo de tabaco es una decisión que debe ser meditada; en efecto, se trata de una decisión que podría traer consecuencias inesperadas.

El presente estudio contrastivo buscará no solamente describir y explicar en qué consiste la asimetría de estas dos partículas sino, además, proponer una herramienta de análisis semántico eficaz y generalizable al estudio de otros marcadores. Dicha herramienta estaría formada por un conjunto de variables discursivas que imponen una serie de restricciones a la aparición del marcador en el discurso: 1) la estructura informativa; 2) el tipo de anáfora; 3) el tipo de frase genérica subyacente; 4) el marco polifónico que establece el marcador.

Nuestro propósito es considerar estas variables como restricciones que determinan las reglas de buena formación de los enunciados donde aparecen los marcadores y que, al mismo tiempo, configuran su significado. En este sentido, el significado es visto como una serie de de instrucciones, esto es, como un conjunto de criterios subyacentes al uso adecuado de los marcadores según cada lengua. Dichas instrucciones tienen dos características principales: no se hallan a nivel inferencial, sino en el nivel profundo (es decir, son constitutivas del funcionamiento lingüístico de los signos, no de su procesamiento mental) y están determinadas por las comunidades lingüísticas donde se usa cada marcador. Atendiendo a esta perspectiva de análisis, el presente trabajo se inscribe en una forma de ver los hechos lingüísticos no referencialista, en la cual el significado no es exterior o trascendente a los signos ni el nivel semántico se obtiene a partir del sintáctico y preludia el pragmático. Nuestra idea es que hay distinciones en el significado de los signos que no dependen de las situaciones en las que tiene lugar un discurso particular, sino que se trata de distinciones que determinan las condiciones de empleo de los signos antes de la realización de actos de habla determinados. Esta idea, presente en la escuela francesa de la llamada pragmática integrada desde hace casi cuarenta años, será la base de algunas de las consideraciones del presente trabajo, el cual partirá de ciertos postulados de una de las últimas vertientes dentro de esta perspectiva, la llamada Teoría de los Estereotipos, desarrollada por Jean-Claude Anscombre.

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